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La Universidad de Deusto inauguró el 27 de septiembre el nuevo curso académico 2017-2018. El acto, que se inició con la lectura de la memoria del curso 2016-2017, a cargo del Secretario General, incluyó la Lección inaugural titulada “Religiones y espiritualidad en la ciudad multicultural” que ofreció el catedrático de la Facultad de Teología, Vicente Vide.

Lección inaugural

Para el profesor Vicente Vide, en las ciudades cada vez más globalizadas y multiculturales, las instituciones religiosas tienen que asumir la situación de una sociedad postsecularizada, que se caracteriza por una pluralidad sociocultural como fuente del ordenamiento social y jurídico no vinculado ya necesariamente a una sola cosmovisión. También las instituciones socio-políticas tienen que asumir la pluralidad multicultural, para de esta manera dispensar un tratamiento adecuado y respetuoso a las diversas ofertas de valores en la ciudad.

Según ha expuesto, la ciudad secular no es un destino de irremisible pérdida de la dimensión religiosa actual, sino el ámbito de un reajuste a las condiciones sociales y culturales contemporáneas. Y es, por ello, necesaria una reconfiguración religiosa para que sintonicen los persistentes anhelos de trascendencia y de sentido, por una parte, y las aportaciones de las instituciones que ofrecen salvación religiosa.

El teólogo considera que los ciudadanos religiosos deben poner en relación los contenidos de su fe con el saber secular, de tal modo que los progresos científicos, el derecho y la moral universalista sean incluidos en el desarrollo de la propia tradición religiosa. Por su parte, los ciudadanos que no tienen una orientación religiosa deberían superar los reduccionismos cientificistas de la razón instrumental, y reconocer el potencial semántico y humanizador de las tradiciones religiosas, vividas auténticamente.

Para el profesor Vidé, mientras haya humanidad, habrá religión. Así lo expresa Salvador Giner: “La secularización (…) no ha logrado desplazar ni la religiosidad ni la inclinación humana a generar religión, aunque les haya puesto ciertos límites, sin los cuales es imposible entender el mundo de hoy”. Desde estas premisas este autor concluye: “No es bueno que el ideal laico caiga en el sumidero del laicismo agresivo. Las gentes de fe tienen sus inviolables derechos, que no debemos transgredir con el pretexto de que antaño, ellas violaron los nuestros”.

Por último, el profesor ha expresado que en la ciudad multicultural, las religiones tienen que ser críticas respecto al reduccionismo funcionalista, a la supeditación del individuo al sistema, al empobrecimiento espiritual de los valores y las tradiciones. Así, “las religiones tienen que seguir ofreciendo una espiritualidad humanizadora frente a las idolatrías deshumanizadoras”, ha concluido.

Lección inaugural completa.

Palabras del rector

El rector José María Guibert ha dedicado sus palabras a reflexionar sobre una de las principales funciones de las instituciones universitarias: la enseñanza-aprendizaje. Al respecto ha señalado que es cada vez más habitual que las universidades se pregunten sobre su papel y su función social, así como sobre el valor añadido que hoy aportan. Incluso, ha indicado, que algunas se cuestionan sobre si hoy se está educando a los estudiantes para trabajos que ya no existen.

Además, ha apuntado que en las empresas cada vez se miran menos las notas o calificaciones de los grados universitarios y más una mezcla de competencias cognitivas y de comportamiento. De ahí, la importancia de que las universidades formen en esas competencias, entre las que están el pensamiento lógico, la capacidad de entender la raíz de un problema, la comprensión o adquisición rápida de nuevos conceptos, la auto-motivación, unos modos profesionales de trabajar y de generar confianza y una fuerte ética de trabajo.

Enseñar a pensar

Pero, junto a esas competencias específicas y habilidades, el rector Guibert cree que las universidades también han de enseñar a sus estudiantes a pensar. “Pensar más y mejor es lo que debe ser el santo y seña de la universidad y, en el caso de la Universidad de Deusto, el objetivo es formar en ‘pensamiento crítico’. Un pensamiento que, en el caso de la universidad e impensable en un puesto de trabajo, implica la capacidad de contemplación tranquila de los problemas y de habilidad para juzgar los hechos con muchos argumentos para realizar buenos, largos y razonados trabajos por escrito.

A juicio del rector, formar a los estudiantes en pensar de formar crítica supone que los académicos han de acompañar más a los estudiantes, dedicando tiempo al “critical thinking” o “smart thinking”. Una tarea que muchas veces resulta difícil, y en la que habrá que trabajar, pues en las Universidades, a los profesores se les valora sobre todo por sus publicaciones científicas.

En cualquier caso, José María Guibert asegura que las universidades no son únicamente centros de producción de personas empleables, que encajen sin más en las empresas. “La educación superior es mucho más que eso y una muestra de ello son las publicaciones”. Y en este punto, el rector ha citado una publicación del Centro de Ética Aplicada sobre una novedosa investigación en la que se analizaba la extorsión de ETA a empresarios y directivos; y también otro trabajo del Instituto de Derechos Humanos para el Gobierno Vasco, sobre el impacto de la política penitenciaria de alejamiento en las familias presas, con un capítulo final de conclusiones y recomendaciones.

Estos son solo dos ejemplos de investigaciones con las que Deusto, como institución y desde una aportación específicamente propia y genuinamente universitaria, ha querido contribuir a uno de los principales retos de país: la paz, la reconciliación y la convivencia. Y es que, según palabras del rector, “son estas aportaciones a la sociedad las que dan verdadero sentido y significado a la investigación universitaria pues contribuyen a afrontar los grandes retos que como sociedad tenemos planteados. Estudiar la realidad, con métodos científicos según cada disciplina, para así aportar rigor en la sociedad es parte de la misión universitaria y su compromiso para avanzar hacia una sociedad mejor”.

Una universidad en constante transformación

Volviendo a los modelos de enseñanza-aprendizaje y sus nuevos retos, el rector José María Guibert se ha fijado en diferentes respuestas que se dan en distintos países. En Australia, por ejemplo, quieren pasar los grados de tres a cuatro años trabajando más algunas competencias genéricas como competencia cultural, resolución de problemas e idiomas extranjeros. Además, se plantean formar no solo para el primer trabajo, sino para la vida, con un planteamiento educacional transformacional. En ese paso de tres a cuatro años, quieren dar la opción de que los estudiantes realicen una segunda especialidad o “major” dentro del grado. Es algo parecido a los dobles grados que se ofrecen en Deusto y cuyo objetivo es abrir el horizonte competencial de los estudiantes.

En otros sitios, como Alemania, la solución que se plantean es unir la educación superior con la formación profesional. Hasta hace pocos años la universidad y la formación profesional se enfocaban a mercados de trabajo claramente diferenciados y tenían planteamientos diferentes con lógicas opuestas. Las cosas ahora han cambiado y hay muchos títulos académicos universitarios orientados al empleo, así como títulos de formación profesional con alto contenido académico. En otro contexto como Estados Unidos, en cambio, no se duda del valor de un grado universitario y las empresas siguen confiando en dichos grados.

En el Reino Unido, por su parte, no solo permiten expresamente que más “players” o agentes privados entren a formar parte del sistema universitario, sino que este curso, como novedad, se está legislando sobre los grados universitarios de dos años de duración; que significa que en dos cursos se imparten los mismos créditos que en tres años. Lo hacen eliminando la mayoría de las vacaciones de los estudiantes. Los estudiantes pierden algo de la experiencia universitaria pero ahorran bastantes gastos y además, en dos años, pueden ponerse a trabajar.

Evaluación y seguimiento de las competencias

En el caso de la Universidad de Deusto, seguimos con nuestra reflexión sobre nuestro modelo de formación. Tras la Declaración de Bolonia, el centro reorientó su enfoque pedagógico y, en el curso 2000-2001, dio comienzo una etapa de renovación pedagógica en la que se pasó de un modelo que ponía su foco en el profesorado a un modelo más centrado en el aprendizaje y en el desarrollo de competencias por parte del estudiante. Entre un amplio listado, se seleccionaron aquellas competencias tanto transversales (comunes a distintas titulaciones) como específicas (relacionadas directamente con una ocupación o una disciplina académica) necesarias para dar respuesta a la misión universitaria.

Es más, en el plan estratégico vigente, Deusto 2018, se incluye el proyecto “Titulaciones para un nuevo entorno”, que tiene como objetivo la “adecuación y mejora permanente del Modelo Formación Universidad Deusto (enseñanza-aprendizaje en conocimientos, competencias y valores)”. Son muchas universidades, y Deusto es una de ellas, que están renovando las formas de abordar el desarrollo, seguimiento y evaluación de las competencias.

En este sentido, la Universidad de Deusto se encuentra en un fuerte proceso de cambio. Hace casi diez años, se implantaron los nuevos grados que llamamos “de Bolonia”. Sin embargo, el cambio no terminó ahí. En estos últimos cinco años, en los dos campus, se han introducido once grados nuevos, hay diez dobles grados y siete títulos propios asociados a grados.

Esta renovación de la oferta académica (en grados, dobles grados y títulos propios) ha tenido buena respuesta en los candidatos a estudiantes. Cuando desaparecieron los planes antiguos, el curso 2013-14, Deusto tenía 5727 estudiantes en grado oficial. La cifra de alumnos ya matriculados para este curso 2017-2018 es de 7172. Esto quiere decir que los estudiantes de grado oficial de Deusto han aumentado un 25,2% en cuatro años. Si se suman los datos de posgrados, doctorado y otros programas de formación, la cifra supera los 11.000 estudiantes. “Estas cifras son, sin duda, el mejor exponente del reconocimiento social de Deusto y de la confianza que los estudiantes, sus familias y la sociedad en general depositan en nuestra Universidad”, ha afirmado el rector.

Para José María Guibert, atender a todos estos estudiantes es muy complejo y para hacerlo bien, las Universidades, y todas las personas que trabajan en ellas han de transformarse. Asegura que los estudiantes de ahora son muy diferentes y cree que a veces mostramos “incomprensión” hacia ellos. Por ello, confía en que la Universidad se adapte a las nuevas características de los jóvenes y se tengan en cuenta si queremos apostar (y ganar) por otros métodos de enseñanza-aprendizaje y otra forma de enfrentar su formación. “Me parece que no les conocemos ni queremos hacerlo, y no estamos dispuestos a adoptar su perspectiva porque seguimos considerando que la nuestra es ‘mejor’, cuando simplemente es diferente”, ha indicado.

200 universidades jesuitas en Bilbao

El rector ha finalizado sus palabras recordando una efeméride significativa para los jesuitas. “Tal día como hoy, hace ya muchos años, fue aprobada la Compañía de Jesús, un 27 de septiembre. La casualidad ha hecho que este acto de hoy coincida con el cumpleaños de los jesuitas, entidad constituida hoy hace 477 años”, ha puntualizado.

Ha añadido que la Compañía de Jesús se encuentra en un momento especial pues tiene y está vinculada a cada vez más instituciones. “Sin embargo, el número de jesuitas desciende en muchos países, a pesar de que tenemos cada vez más ideas y proyectos y miles de personas colaboran con nosotros. La misión se renueva y moderniza y se hace cada vez más interesante, más profesional, más fructífera. Por ello, la misión de la Compañía cada vez depende menos de los jesuitas y más de los laicos, aunque, a la vez, cada vez profundizamos más en el carisma ignaciano y nuestra forma carismática de atender a nuestros compromisos en los retos educativos, sociales, intelectuales o pastorales”.

En este contexto, el rector ha anunciado que en el próximo mes de julio se van a reunir en Deusto rectores y representantes de casi doscientas universidades jesuitas. Este evento global, el tercero de esta naturaleza en una década, tienen como objetivo específico crear una red oficial de centros universitarios jesuitas, para hacer más operativo el trabajo internacional en red. Para ello, se ha definido una estrategia que se centra en trabajar seis temas: llevar la educación superior a los marginados; formación del liderazgo político; justicia ecológica integrada; estudio y desarrollo de la espiritualidad ignaciana; diálogo interreligioso; promover la paz y la reconciliación.

Discurso íntegro del rector

Palabras del Lehendakari

Tras las palabras del rector, ha tomado la palabra el lehendakari Iñigo Urkullu quien se ha encargado de inaugurar oficialmente el nuevo curso. En su discurso ha destacado la vinculación entre formación y empresa tras el “acuerdo” firmado con la participación también de la Universidad de Deusto. “Nos une lograr una mayor permeabilidad entre la Universidad y la sociedad civil, una estrategia compartida entre formación y empresa. Nuestro objetivo es facilitar una primera experiencia laboral a la juventud, primar la contratación de jóvenes titulados. La Universidad ha presentado ya varias iniciativas de formación dual con este objetivo”, ha señalado.

El lehendakari ha añadido que hemos logrado consolidar un sistema de calidad al alcance de todos las familias y personas, independientemente de su nivel económico. “Ahora, estamos afrontrando dos retos: la excelencia y la adecuación permanente de la formación a las necesidades y retos del país, con especial atención a facilitar la insercción laboral de la juventud”, ha concluido.

Díscurso íntegro del lehendakari

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